La utilidad digital está a nuestro alcance

Marshall_Davert_09_13-2016_2-200x300

Marshall Davert, Vice Presidente Ejecutivo – Agua Global

La tecnología puede permitir la integración del agua, los residuos, los alimentos y la energía, pero solo si lo hacemos como una prioridad, según Marshall Davert (vicepresidente ejecutivo – agua).

Si ha trabajado en la industria del agua durante algún tiempo, sin duda ha visto los efectos de la automatización. Eche un vistazo a cualquier planta: aunque la misma infraestructura básica todavía está en su lugar, verá más pantallas y menos gente que en años anteriores.

Mi primer proyecto como un joven ingeniero fue automatizar un sistema de riego. En ese momento, una serie de factores nos jugaba en contra: los sensores, la recopilación de datos y la tecnología de comunicación eran primitivos. Esos problemas desaparecieron; el gemelo digital se ha convertido en nuestra realidad. Tenemos la capacidad de crear modelos matemáticos que pueden analizar millones de puntos de datos, reconocer patrones y conectar hechos dispares mucho más rápidamente que nuestras propias mentes. Estas computadoras nunca se cansan y nunca olvidan.

Es una realidad aterradora, pero que tiene una gran promesa. Esta semana, Alan Krause, John Hanula, Wessam Daoud, Ram Somasundaram y yo nos unimos a más de 600 personas en la Cumbre Mundial del Agua en Madrid para discutir las oportunidades que tenemos por delante. El hecho es que nuestra capacidad recientemente descubierta de utilizar datos nos permite ejecutar nuestros sistemas directo al límite.

¿Por qué es esto importante?

Una razón fundamental es que nos permitirá integrar mejor los flujos de energía, alimentos, agua y residuos. Aunque hace mucho tiempo nos dimos cuenta de que el mundo podría beneficiarse de esta integración, esta no podía ser optimizada de la manera en que es posible ahora. Hoy en día, nuestros agricultores pueden poner las gotas de agua más pequeñas exactamente en los lugares adecuados, en el momento justo para germinar sus semillas y aumentar la producción. Nuestros operadores pueden monitorear las aguas residuales tan de cerca que la reutilización conlleva a menos preocupaciones sobre salud pública que nunca.

Las barreras que tenemos ante nosotros ya no son tecnológicas. Son logísticas y políticas. En la mayoría de ciudades, la función de la empresa del agua está separada de las aguas residuales, de los residuos sólidos y de la energía. La integración llevará tiempo y dinero. El agua residual convertida a energía sigue siendo una de las más costosas y será una batalla cuesta arriba fomentar la aceptación de este costo. Sin embargo, debemos hacerlo. Solo avanzando podemos mejorar el proceso que, a su vez, reducirá esos costos y el período de recuperación. Sólo si avanzamos podemos asegurar un futuro sostenible para nuestra gente y nuestro planeta.

Suena drástico, pero es simplemente una cuestión de números: si no implementamos cambios ahora, estaremos recorriendo un camino lleno de rocas. Un tercio de la población mundial ya vive en zonas afectadas por el agua; casi 2 mil millones de personas beben agua contaminada. Incluso si detenemos el avance del calentamiento global, la disponibilidad de agua en algunas áreas del mundo probablemente disminuirá hasta en un 50 por ciento. La situación luce mucho más grave si nuestras temperaturas continúan aumentando.

Necesitamos tomar una decisión como sociedad acerca del valor de la integración para ayudar a impulsar la agenda política y legal. Es una petición compleja, pero no es imposible. Solíamos emprender proyectos de infraestructura preocupados por no mucho más que la relación costo/beneficio. Nuestra sociedad se unió, exigió el cambio y decidió que había otros valores. Ahora vemos un enfoque en consideraciones de triple y cuádruple resultado.

Eventos como la Cumbre Mundial del Agua son importantes para fomentar este diálogo entre funcionarios políticos y responsables de la toma de decisiones. Compartiremos algunas reflexiones después de la Cumbre, así como para aquellos interesados ​​en continuar la conversación.